Defender el trabajo intelectual y creativo de las personas sin perjudicar el acceso universal al conocimiento y a la cultura.

    Al referirnos a propiedad intelectual hablamos de las creaciones de la mente: invenciones, obras literarias y artísticas, así como símbolos, nombre e imágenes utilizadas en el comercio  y los subsectores relacionados con la propiedad intelectual encontramos, al sector musical, al audiovisual, al del libro o al del software, entre otros. 
    Respecto a la pregunta y más bien al  desafío como sociedad del conocimiento de lograr defender el trabajo intelectual y creativo de las personas de manera equitativa, justa y razonable, permitiendo, al mismo tiempo, el acceso universal al conocimiento y a la cultura nos lleva a pensar que vamos hay una  velocidad de  información que  apenas logramos seguirlas, retenerla y usarla, parece que ha  superado hasta nuestra imaginación. La necesidad colectiva consumista que presiona al hombre por crear mas y mas para una mayor comodidad.
    Creo el debate sobre lo que es lícito e ilícito en Internet ha dado un paso de gigante y también se a extendido inmensamente. La industria cultural se equivoca cuando exige sanciones contra los internautas que realizan intercambios de archivos o descargas de obras sin el permiso de sus autores, en línea. Las industrias que reproducen estos materiales están desconcertadas, no solo por las pérdidas que les causa la piratería, sino por cómo, año tras año, las operadoras de telefonía hacen gigantescas recaudaciones de dinero cobrando por la conexión a Internet a precios muy altos. Así estamos, pagando muy caro el acceso a Internet para acceder a contenidos estropeados, lo que supone un retraso inaceptable en el desarrollo de nuestra sociedad de la información, y una importante pérdida de posiciones competitivas frente a países de nuestro entorno económico.
    Pero los usuarios nunca hemos tenido la culpa, más bien somos las víctimas de la tardía apuesta de nuestra cultura por la Red y de un modelo de desarrollo tecnológico mediocre. Como son víctimas cientos de emprendedores que han intentado crear negocios legales en la Red, y a quienes les resulta imposible competir con una floreciente industria de webs ilegales, bien financiadas con publicidad y liberadas del pago de impuestos.
    La industria cultural reaccionó, abandonó la persecución de los usuarios y se centró en la regulación de este tipo de competencia desleal, que son las páginas de enlaces con contenidos ilícitos.
    La capacidad creativa e intelectual del ser humano es ilimitada, apreciable muchas veces como intangible y efímera en otra.
    Sólo se torna concreta en la manifestación de trabajos intelectuales, que por su condición, podrían ser adulterados o adjudicados a cualquier persona.
El acceso a la cultura y al conocimiento implica utilización y difusión de creaciones intelectuales. El uso de un trabajo intelectual, debiera estar normado por valores éticos, que regulen naturalmente el actuar del usuario, con responsabilidad y respeto hacia el autor de aquella obra, evitando así, la transformación de ésta. Sin embargo, la tentación de apropiarse de ideas ajenas, ha demostrado en muchas ocasiones, la falta de desarrollo moral y conducta social correcta.
    Nuestro mundo corre a una velocidad que apenas podemos seguir… así también trabaja nuestra mente, cultivada a través de los años gracias a la acumulación de información que nos envuelve. Las ciencias han superado la imaginación, lo que para nuestros antepasados era una locura o una utopía, hoy es una realidad, el hombre crea y crea, para bien o para mal, en busca de la perfección y la comodidad. Nuestra capacidad intelectual es puesta a prueba a cada segundo en esta corriente de situaciones que debemos enfrentar a diario. De ahí surgen personas que nos sorprenden con su trabajo, ya sea en las artes, las ciencias, el área empresarial entre otros. 
    Gracias a su trabajo intelectual, el hombre hoy cuenta con un sinfín de cosas que embellecen y facilitan nuestras vidas. Pero… ¿es ese trabajo respetado y valorado? Pareciese que no, puesto que ha diario nos dedicamos a copiar y hacer propios trabajos de otros. Un claro ejemplo está en la literatura, cuántos libros que podemos comprar para premiar al autor por su creatividad y, por el contrario, bajamos por internet gratis o bien, fotocopiamos sin miramientos. Nuestra excusa, es el alto precio que dichos textos tienen. ¿Cómo podríamos acceder a la mayor parte de ellos sino es de esta forma? Así como con los libros ocurre en muchas otras áreas. De ahí que poco a poco los autores en distintos ámbitos han optado por subir ellos mismos sus creaciones a la web, como una manera de permitir al usuario un acceso legal. Algunos con algún costo menor o bien, gratuito.
    La tecnología ha resultado de gran ayuda y entretención para las masas, sin importar edad ni sexo, pero para el autor o creador que gusta de la forma antigua de funcionar, no lo ha sido tanto. Es importante pensar en el respeto que nos merecen quienes crean y, a la vez, que podamos tener acceso a lo creado con un costo bajo o nulo. Una manera justa y razonable sería la eliminación del impuesto a todos aquellos productos que nos entregan conocimiento y cultura como ocurre en otros países. Incluso aumentaría el interés por la lectura, que para muchos es aburrida porque no tienen acceso a la gran variedad de textos entretenidos y de gran calidad, la mayor parte del tiempo por su precio, y se conforman con ver la película.
    Otro tema son nuestros principios y valores, ya que pueden existir todos los elementos, e implementarse todas las herramientas que permitan un trato justo y equitativo para el creador, pero no servirá de nada si nos gusta conseguir todo sin mirar al otro con el respeto que se merece. Creo que es ahí donde radica el mayor de los problemas para cambiar una situación que se arrastra por años y que debería significar un cambio radical en nuestra forma de ser y actuar ante los demás.
    El titular de la propiedad intelectual tiene la facultad para evitar que cualquier persona tenga acceso o haga uso de su propiedad sin su consentimiento.
    Los derechos de propiedad intelectual que otorga cada país son independientes entre sí, por lo que una misma idea, invención, obra o carácter distintivo puede ser objeto de protección en una pluralidad de Estados, existiendo tantos títulos de protección como Estados que la hayan otorgado.
    Finalmente creo que es necesario promover y proteger la propiedad intelectual por las siguientes razones. En primer lugar, el progreso y el bienestar de la humanidad radican en su capacidad de lograr nuevas creaciones en las esferas de la tecnología y la cultura. En segundo lugar, la protección jurídica de estas nuevas creaciones alienta la inversión de recursos adicionales que, a su vez, inducen a seguir innovando. En tercer lugar, la promoción y la protección de la propiedad industrial estimulan el crecimiento económico, generan nuevos empleos e industrias y mejoran la calidad y el disfrute de la vida. Un sistema de propiedad intelectual eficaz y equitativo puede contribuir a que todos los países desarrollen el potencial de la propiedad intelectual como un instrumento poderoso de desarrollo económico y de bienestar social y cultural. El sistema de propiedad intelectual también ayuda a establecer un equilibrio entre los intereses del innovador y el interés público, proporcionando un entorno en el que la creatividad y la invención puedan florecer en beneficio de todos.

1 comentarios:

  • Mabel | 21 de diciembre de 2011 a las 18:18

    Buen articulo, bien fundamentado. Sin embargo, se pierde el párrafo que introduce al tema, ya que empiezas definiendo un concepto que antes no se había mencionado.
    Cumple con el requerimiento de los caracteres.

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